Calificación y clasificación de terrenos, aprende a diferenciarlas

 en la sección Blog, Rústico, Urbano

Una confusión muy común, incluso en los medios de comunicación, es equivocar la calificación de terrenos con su clasificación. Hoy en Wannaland, con este post, queremos ayudarte a que puedas diferenciar una de otra sin problemas. Y es que estos dos elementos son fundamentales para conocer un suelo y poder comprender su destino y su rentabilidad, así que que continúa leyendo para poco a poco convertirte en todo un experto en lo que concierne a terrenos.

 

Clasificación de terrenos

La clasificación urbanística divide al suelo en tres clases básicas: urbano, urbanizable y no urbanizable (puedes expandir la información acerca de esta materia en la siguiente entrada de nuestro blog https://blog.wannaland.com/diferencias-entre-terrenos-urbanos-y-fincas-rusticas/)

En términos generales, para no desviarnos demasiado de la cuestión principal, podemos decir que los terrenos urbanos son aquellos que disponen de acceso rodado, suministro de energía, agua y alcantarillado.

Los suelos urbanizables están definidos como tal por el planeamiento general y podrán ser objeto de transformación mediante su urbanización.

Por último, los suelos no urbanizables son aquellos para los que no se prevé ningún tipo de desarrollo urbanístico, es habitual que cuenten con una protección específica ya sea por su interés histórico, minero, paisajístico o de cualquier otra índole.

 

Calificación de terrenos

Una vez clasificado el suelo (urbano, urbanizable, no urbanizable) el plan urbanístico le asignará un destino en consonancia a su proyecto de población futura. A este uso que se asigna al terreno es a lo que se conoce como su calificación que podrá ser de lo más variada: zonas verdes, terreno industrial, religioso, dotacional, residencial…

Dentro de todas las calificaciones posibles las que normalmente alcanzan mayores precios de mercado suelen ser los terrenos calificados como residenciales. Aunque no por ello se deben descartar otras calificaciones ya que a día de hoy se están alcanzando altas rentabilidades en suelos dotacionales.

Por todo esto es que, tanto clasificación como calificación son vitales para definir el futuro de un terreno. En resumen podemos decir que la clasificación indica qué clase posee un suelo y una vez determinada esta, la calificación especifica cuál es su uso, su intensidad y su tipología edificatoria.

 

 

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